Hablan con una mujer que a mí me da la espalda.
La chica 1, sentada más a la derecha dice
- No puedo con ella, le tengo un odio que le daría un puñetazo en toda la boca…
- No puedo con ella, le tengo un odio que le daría un puñetazo en toda la boca…
Mis pre-juicios me hacen pensar: [:) mira, 1 latina adolescente y apasionada, pienso en otra latina rival… tal vez en unos meses sean amigas…]. Ella sigue:
- Es que a los latinos nos habla diferente, a los chinos también, pero no tanto [ah! así que es una adolescente autóctona racista… si, se complica], el otro día fue demasiado, me dieron ganas de levantarme y darle una guantá, pero me controlé, claro [mmm, que bien, es capaz de controlarse…] ella es la profesora y yo sólo una alumna [terrible chasco de mi misma]- Delante de los padres no es así, no, es muy buena y dulce, (imitando) “ay, si, todo está bien, te cuento esto porque me preocupo mucho por ella…” pero luego… te habla como con rabia pero educadamente.
Chica 2: si, te hace quedar mal, pero con educación. Yo no hablo con ella ya hace tiempo. Solo contesto lo que me pregunta. “hola” – hola, “como estás?” – bien, ni siquiera le digo y tú… Y los demás… que!, lo ven claro y te lo dicen, pero allí delante no son capaces de decir nada por si los castiga o los suspende…
Llego a mi parada.
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